Formación y tejidos latinoamericanos a partir de la capacitación

Nota: Artículo publicado en la revista "Metalmecánica Internacional" con autorización de su autor. Publicado originalmente bajo el nombre: "Hombro a hombro: Tejidos latinoamericanos desde la perspectiva de formación y capacitación en pro de la productividad para el sector metalmecánico"




Jose F. Pulido-Jiménez

Jose.pj@me.com


Dentro de sus complejas dinámicas sociales y económicas, Latinoamérica constituye una región geográfica con un inmenso potencial en manufactura, si se revisan factores tales como su distribución demográfica, el aporte de este sector a la economía e incluso su disposición de recursos naturales. En el estudio más reciente sobre cadena metalmecánica realizado por la organización Alacero, su director Daniel Novegil comentaba al respecto: “[Latinoamérica] No es una región que debería estar por naturaleza destinada a producir materias primas o bienes primarios: tiene habilidades para poder transformarse en un hub industrial para el resto del mundo”.


Las proyecciones, sin embargo, presentan tendencias que van en contra de la dirección de los factores mencionados. Comparando algunos datos de Alacero de los años 2003 y 2014, se observa que la participación de la industria general en el PIB en economías tan relevantes como la brasileña pasó de 18% a 11%. Mientras tanto, en Colombia la disminución fue de 15% a 13%, en México de 18% a 17% y sólo en Argentina se mantuvo en 17%. De estos porcentajes, en Brasil el sector metalmecánico representa el 27% de la industria (año 2012), con una participación de 15,8% en las exportaciones; en Colombia la porción es el 10% de la industria, con una representación del 3,1% en las ventas al exterior; en México el 31% de la industria está representado por la metalmecánica, con exportaciones del 62,3% del total país; y, en el caso de Argentina, las exportaciones del sector suman 15,7%, con un porcentaje de participación en la industria de 17% (Alacero, 2015).


El decrecimiento evidenciado se puede explicar a partir de factores macroeconómicos tales como el importante incremento de las importaciones hacia el continente (como es el caso de China, cuyas importaciones aumentaron más de diez veces entre 2005-2015), así como factores internos a las economías locales tales como disminución de la capacidad productiva en favor de otras industrias, los elevados costos de producción, la dificultad de producción con mercados extranjeros, además del déficit en personal suficientemente calificado (Fizbein et al, 2018). A pesar del reciente comportamiento del sector, es un hecho que su contribución a la economía es tan relevante para que, a partir de la innovación y de la actualización continua con las tendencias del mercado, el sector metalmecánico pueda mantener e incluso incrementar su participación en la economía, además de promover e impulsar el desarrollo tecnológico de la región.


¿Cómo revertir la tendencia?


Bien se reseña en diversas fuentes documentales la necesidad imperativa de que las intervenciones a la industria partan de políticas de desarrollo industrial, dentro de las cuales se empoderen las empresas locales y se fortalezcan los entramados productivos actuales. Además, se resalta la necesidad de inversión en educación y en I+D con el fin de cerrar la brecha de rezago en el desarrollo de los sectores productivos que generan empleos de calidad y productividad, tal como el metalmecánico (en alta proporción). Analizando el tejido industrial de la región se encuentra que la principal fuente de organización para las compañías ha sido, hasta el momento, la organización gremial. Las iniciativas han sido primordialmente de grupos de empresas que deciden compartir información, apoyo y recursos, con el fin de centrar sus necesidades y requerimientos en un espacio de discusión común.


Revisando algunos puntos de vista de diversas agrupaciones con estas características a nivel de Latinoamérica, es posible evidenciar que uno de los fundamentos que ha unido a tales organizaciones, aparte del soporte a sus socios en diversas áreas, es el del fomento de la formación y capacitación en competencias requeridas para cada subsector de la industria metalmecánica. Con esto se busca cerrar la brecha entre las necesidades de talento humano y la oferta educativa de sus respectivas economías, buscando tener este factor como una ventaja competitiva para hacer frente a los desafíos del mercado. Este hecho está correctamente reseñado en un informe reciente del CAF, donde se afirma que “un cuello de botella transversal a todos los niveles formativos es la poca articulación entre el sector productivo, y el sector de formación y educación, una articulación que es necesaria para promover una educación coherente con las necesidades del mercado laboral” (Fizbein et al, 2018).


Sin embargo, el acercamiento de la industria a la formación debe de ocurrir también hacia los individuos que comienzan su educación en el nivel terciario. Esto, a nivel de promoción y de hacer atractivo el sector como área de enfoque. Se evidencia en estudios recientes que “las carreras denominadas STEM (ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas) son menos demandadas por los jóvenes latinoamericanos que aquellos de otras regiones” (Fizbein et al, 2018). Esta tendencia, sin embargo, se ha compensado con programas educativos de menor duración y menor costo, tal como los estudios técnicos. Por esto, las instituciones de carácter técnico tienen una alta relevancia en el abanico de posibilidades de formación para diversos perfiles profesionales y son uno de los pilares a los que están apuntando las agrupaciones de empresas que han empezado a trabajar en conjunto con instituciones educativas.


Es válido afirmar que, dependiendo del nivel de apoyo estatal, el impacto de estas asociaciones puede ser mayor o menor sobre su región de influencia, y bajo este marco es propicio destacar los esfuerzos, logros y retos de algunas de ellas.


Casos de éxito fuera de Latinoamérica


Un ejemplo de éxito está constituido por la Academia de Herramentales de Aachen (WBA, por sus siglas en alemán), la cual es una agrupación de empresas que, desde el soporte a la industria, el trabajo mancomunado y la integración completa con instituciones educativas, se ha convertido en un referente para el sector metalmecánico a nivel mundial. De hecho, organizaciones latinoamericanas como el Tooling Clúster Jalisco-TCJ lo han referenciado desde su fundación como una fuente de inspiración para su aplicación en la región. En concreto, la WBA es una institución alemana proveniente de la inquietud del instituto Fraunhofer IPT y del instituto WZL por consolidar un clúster de colaboración en las áreas de fabricación de moldes y herramentales. Su inicio data de 1995 y su objetivo primordial consiste en agrupar el know-how de sus compañías fundadoras y de los nuevos miembros, con el fin de consolidar la industria bajo un marco común de excelencia a partir de la iniciativa.


La base de datos de evaluación comparada de la WBA cuenta con más de 1000 compañías, entre las cuales se organizan coloquios como el “Tool and Die Making for the Future”, el cual busca la discusión de temas clave para la industria, la anticipación de las tendencias de mercado y la visibilización de la industria de moldes y herramentales, en este caso particular. Los proyectos que recibe la WBA se integran directamente como proyectos de consultoría de la industria, desarrollados en parte con la universidad RWTH de Aquisgrán (Alemania). De hecho, desde 2016 la WBA hace parte del campus de la universidad, con lo que la intensificación de la colaboración desde los aportes del WBA y las facilidades de investigación de la universidad (instalaciones, materias primas, equipos) han logrado que el instituto llegue a un nivel de investigación aplicada y formación especializada extremadamente relevante a nivel mundial.


Industria, formación y visibilización: Iniciativas Latinoamericanas


Desde México[1], el TCJ es un ejemplo de una iniciativa local proveniente de la industria que ha contado desde su concepción con un fuerte compromiso hacia la formación. Puntualmente, el Clúster ha contado con la oportunidad de entrar en las fibras de la educación de su región a partir de un fenómeno de educación dual, tal como comenta el ingeniero Jose de Jesús Nuño, quien fuera su presidente hasta finales de 2018. En concreto, a partir del trabajo conjunto con el Ayuntamiento de Zapopan y el Instituto Tecnológico Mario Molina, la organización está ad portas de iniciar un primer programa de educación técnica dual de ‘Mecánicos Toolmaker’. En este caso, el Clúster promueve el aprendizaje y, en los procesos educativos, abre un espacio de interacción entre el aprendizaje en aulas de los alumnos y su aplicación en planta, basada en el know-how del grupo de empresas del Clúster, quienes cuentan con alta experiencia en los temas trabajados. Maquiser, la compañía de la cual el Ing. Nuño es director, también se encuentra en acercamientos con instituciones de educación superior para desarrollar programas de educación dual con institutos afines. En este caso, la iniciativa lleva el nombre de Ingeniería en Automatización, Robótica e Industria 4.0 y busca trascender del ámbito técnico al profesional.


En Chile, por su parte, se encuentra el ejemplo de ASIMET, una asociación con casi 81 años de formación, cuyo objetivo es luchar por una mejor industria en Chile, con más trabajos formales y mejor pagados. Para su director Marcelo Fuster, este es un reto cada vez mayor debido a lo que él denomina una desindustrialización, causada principalmente por dinámicas del mercado asociadas a la fuerte competencia derivada de productos de muy bajo costo que ingresan con pocas barreras a la región. “Tenemos que mejorar la productividad, tenemos que bajar nuestro consumo energético” comenta el Ing. Fuster. Con la conciencia de la relevancia de esta temática, una importante proporción de las corporaciones con las que cuenta ASIMET se enfocan en labores de formación, capacitación y educación. Las OTIC y OTEC (Organismos Técnicos Intermedio y Ejecutor de Capacitación, respectivamente) se encargan de capacitar a un importante número de actores en la industria. Por otra parte, la asociación cuenta con el Centro de Evaluación y Certificación de Competencias Laborales, el cual es un pilar-ejemplo para la región de cómo homologar las competencias de población experimentada permite el robustecimiento de sus perfiles profesionales.


Cabe destacar, finalmente, las iniciativas de ASIMET en materia educativa. Una de ellas está radicada en una escuela de educación media, en la cual se promueve la enseñanza de educación dual en jóvenes, pudiendo acercarlos a temas de formación en tecnología. De la misma manera, ante la inquietud sobre las asociaciones con entidades de educación superior, comenta el Ing. Fuster: “A ellos los miden por la cantidad de papers que publican. A nosotros por productividad, competitividad y, en definitiva, por renta. Ha costado entrar en ese diálogo (…) pero ahora estamos pudiendo acercar industria y academia. Vemos de a pocos que las investigaciones que se hacen son bastante más aplicadas ahora y en ellas hemos podido ir involucrando también a los técnicos para llevarlos a un nivel superior”.


Otras estrategias y comentarios finales


Hay un punto en común de una gran porción de estas asociaciones y es el relacionado con la promoción y la difusión del sector metalmecánico, no sólo enfocado a la industria sino también al público en general y, especialmente, a la población joven que entra al mercado laboral. Eduardo Medrano, presidente de la AMMMT, comenta al respecto que es necesario “ayudar a los jóvenes a identificar su vocación y mostrar lo atractivo que puede ser el sector en materia económica, en trabajos donde se agrega valor de forma importante”.


En este punto cabe destacar los esfuerzos de cada una de las instituciones por abrir espacios tales como ferias y congresos donde continuamente se demarque un espacio de reunión en el cual se fortalezca el tejido industrial del sector. Desde la CARMAHE, por ejemplo, se organiza la FIMAQ, la feria de Máquina Herramienta más grande de la Argentina. Sólo en 2018 permitió un intercambio comercial mayor a 180 millones de dólares para sus 262 expositores. Su otrora director Aldo Di Federico comenta como, sin embargo, no sólo se trata de una labor comercial sino también un espacio donde puede haber una integración de talento humano en formación hacia lo que ofrece la tecnología y lo que pueden lograr. “La cámara tiene un compromiso con la formación. Una de ellas ocurre en la FIMAQ, donde se tiene una dedicación exclusiva para la formación de escuelas, principalmente en el sector secundario, la escuela técnica. (…) La cámara no tiene ninguna duda que formar a los estudiantes y a sus profesores en el conocimiento de las tecnologías permite un acercamiento de primera mano hacia donde se aplican sus conocimientos”.


Los ejemplos mencionados son apenas una selección, dentro de la cual hay cientos de organizaciones grandes y pequeñas que van tras objetivos comunes. En Colombia, el Centro de Excelencia en Inyección ha buscado constituir una fuente de consulta y de conocimiento para la industria de fabricación de moldes y piezas plásticas. En Chile y subsidiarias, Indura y su organización CETI han abierto un espacio importante de enseñanza de diversos temas relacionados con soldadura. Y finalmente, cómo no mencionar a ABIMAQ, la inmensa asociación de empresarios del sector en Brasil que desde hace más de 40 años está apoyando a la industria para surgir y crecer con conocimiento y trabajo con el estado.


Al final, más allá de las diferencias económicas y culturales de cada país, este artículo nos permite ver que pensar en una industria Latinoamericana competitiva y más fuerte es posible en virtud de los vínculos que se pueden lograr entre las iniciativas y proyectos comunes entre los distintos actores involucrados. Se trata de entretejer historias e intereses en la región que nos permitan pensar de otro modo la industria metalmecánica.



Referencias


Fizbein, A., Oviedo, M., & Stanton, S. (2018). Educación Técnica y Formación Profesional en América Latina y el Caribe: desafíos y oportunidades. CAF


Mendes, G. (2015). Cadena Metalmecánica en América Latina: Importancia económica, inversiones y comercio internacional. Alacero


[1] Además del Tooling Clúster Jalisco, La AMMMT es también una importante institución a nivel de México y referente en la región, que cuenta con un importante enfoque hacia la capacitación.

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